Ximena (26 años, La Victoria). Doctora Magaly Moro, le escribo porque ya no sé qué hacer con mi novio. Su fanatismo por Erling Haaland ha pasado de ser un simple gusto futbolístico a una total obsesión. Le he aguantado que llene su ropero con polos, camisetas y hasta ropa interior de ese jugador. Todo eso lo he tolerado en silencio, pero ahora ha decidido dar un paso que de verdad no soporto.

Él se ha empeñado en dejarse crecer el cabello para tenerlo tan largo como el delantero noruego. El problema principal es que a mí me resultan poco atractivos los hombres así. Siento que me costará mucho mirarlo con los mismos ojos si decide continuar con este cambio. No me gustan los cabellos largos en los varones y la idea me genera un rechazo inmediato.

Además, sé perfectamente que a Roberto no le va a quedar bien ese estilo. Él apenas llega a 1.70 metros de estatura. No sé si estoy exagerando con mis sentimientos, pero esta transformación me está afectando bastante. No sé cómo decírselo sin que suene mal o desate una discusión. Quiero ser sincera con él, pero no encuentro las palabras correctas.

Me da miedo que mi honestidad hiera sus ilusiones o que piense que intento controlar su aspecto. Solo quiero que entienda mi posición y que sepa lo incómoda que me hace sentir este plan. Necesito su ayuda, doctora, porque me encuentro atrapada en este laberinto y no sé qué hacer.

CONSEJO

Querida Ximena es válido que te cueste asimilar un cambio tan drástico en tu pareja. La clave en una relación es la comunicación honesta, por lo que debes expresarle, desde el amor, cómo te afecta esta situación. Al final, el respeto hacia la identidad del otro y la comodidad dentro del noviazgo deben encontrar un equilibrio sano.