Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Patricia de 35 años, que nos escribe desde Jesús María.

Doctora Magaly, estoy con un hombre que me gusta mucho, pero tiene una costumbre que me está quitando las ganas de seguir con él. Es tan ahorrador que hasta parece contador de la relación. La primera vez que salimos, pagó la cuenta y pensé que era un caballero. Al llegar a casa, me mandó su número de Yape solicitando la mitad.

Con el paso de las semanas, empezó a cobrarme absolutamente todo. Si compramos una botella de agua, me pide la mitad. Si vamos al cine y compra canchita, calcula cuánto comí. La semana pasada me pidió dos soles porque, según él, yo había tomado más gaseosa.

El domingo pasado fuimos a almorzar a un restaurante. Pedimos varios platos para compartir y, al terminar, sacó su celular para hacer las cuentas. Yo estaba conversando tranquilamente cuando me preguntó si había comido tres o cuatro langostinos. ¡No sabía si reírme o pedirle una auditoría!

Él dice que no es tacaño, que simplemente le gusta tener sus cuentas claras. Gana bien, tiene ahorros y hasta se da sus gustos, así que no entiendo por qué conmigo se comporta de esa manera. Yo también trabajo y puedo pagar mis cosas, pero me parece absurdo que una cita termine con una liquidación de gastos.

Mis amigas se burlan y dicen que, si me caso con él, tendré que pagar hasta la mitad del anillo. Yo lo quiero, pero no quiero vivir con una calculadora al lado. ¿Debería hablar seriamente con él o aceptar que esta es su manera de manejar el dinero?

CONSEJO

Querida Patricia, compartir los gastos es válido, pero convertir cada salida en una auditoría puede desgastar la relación. Acuerden cómo pagar sin contar cada bocado. Explícale que no buscas que te mantenga, pero tampoco quieres sentir que cada encuentro termina en una cobranza. Observa si pueden llegar a un punto medio. El amor no exige pagar todo, pero tampoco pasar factura por cada detalle. Suerte.

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