Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Carolina de 32 años, que nos escribe desde Surco.
Doctora Magaly, necesito su consejo porque cada vez que compro algo para mí termino discutiendo con mi pareja. No tenemos cuentas juntas, cada uno maneja su dinero y ambos trabajamos, pero desde hace unos meses él empezó a preguntarme cuánto gasto y en qué. Al principio no me molestaba, porque pensaba que era curiosidad, pero ahora siento que tengo que darle explicaciones por casi todo.
Si compro ropa, me pregunta si realmente la necesitaba. Si salgo a comer con mis amigas, quiere saber cuánto pagué. Incluso una vez vio una compra que hice por internet y me dijo que con ese dinero podríamos haber comprado algo para la casa. Yo le expliqué que no estoy dejando de cumplir con mis responsabilidades, pero me responde que, si tenemos planes de casarnos y comprar un departamento, deberíamos pensar como pareja.
No obstante, cuando se trata de él, no tiene problemas para gastar en sus cosas. Hace poco compró un celular bastante caro y cuando le pregunté cuánto le había costado me dijo que era su dinero y que no tenía por qué explicarme.
No quiero convertir nuestra relación en una pelea por cada gasto, pero tampoco me parece normal sentir que debo esconder una compra para evitar una discusión. ¿Cómo puedo poner límites sin que él piense que no me interesa construir un futuro juntos, doctora?
CONSEJO
Querida Carolina, es razonable que quieras mantener autonomía sobre tu dinero, especialmente si ambos tienen ingresos y no han acordado manejar sus finanzas en conjunto. Al mismo tiempo, si tienen planes de casarse o comprar una vivienda, es saludable conversar sobre metas y gastos. Así podrán construir acuerdos sin que ninguno sienta que debe pedir permiso para disponer de su propio dinero.




