Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Tania de 36 años, que nos escribe desde El Agustino

Doctora Magaly, le escribo porque estoy cansada de vivir de promesas que nunca se cumplen. Llevo tres años de relación con mi pareja, pero recién seis meses conviviendo. Él siempre me dice que soy la mujer de su vida y que quiere construir un futuro conmigo, pero sus acciones no demuestran lo mismo.

Me promete que cambiará ciertos hábitos, como ser desordenado o jugar play hasta altas horas, que ayudará con las tareas de casa o que pasará más tiempo conmigo. Cuando empezamos la relación, creía que necesitaba tiempo para cambiar, pero ahora siento que me estoy acostumbrando a esperar algo que nunca llega.

Cada vez que discutimos, me asegura que todo será diferente y hasta me pide disculpas con mucho cariño. Sin embargo, pasan unos días y vuelve a comportarse de la misma manera. Si le reclamo, me dice que exagero y que debería fijarme más en todo lo bueno que hace por mí.

Hace poco le dije que ya no podía seguir así porque me siento decepcionada. Él se puso triste, me abrazó y juró que esta vez sí cumpliría todo lo que me había prometido. Quise creerle, pero en el fondo ya no tengo la misma ilusión.

Me duele pensar que quizá me ama a su manera, pero no comprende que sus incumplimientos están desgastando nuestra relación. Doctora, ayúdeme, quisiera saber si mi pareja realmente quiere cambiar o si solo me dice lo que deseo escuchar para evitar las discusiones.

CONSEJO

Querida Tania, habla con tu pareja de manera tranquila, explícale que no necesitas más disculpas ni juramentos, sino cambios concretos y constantes. Puedes darle la oportunidad de demostrarlo, pero sin quedarte esperando indefinidamente. Recuerda que una relación se construye entre dos y que tú también mereces sentirte escuchada, valorada y acompañada.