Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Javier, de 28 años, de San Miguel.

Doctora Magaly Moro. Le escribo desde la soledad de una casa de playa que alquilé para pasar el verano con mi enamorada, pero ella me terminó cuando el reloj marcaba las cero horas del 1 de enero.

Mientras todos brindaban por un nuevo año, Roxana me miró con una frialdad absoluta. Sus palabras cortaron el aire festivo para decirme que lo nuestro ya no funcionaba más. Me quedé helado, rodeado de fuegos artificiales, sin entender cómo pasamos del brindis al adiós final.

Nuestra relación parecía sólida y yo juraba que caminábamos por el mismo sendero de felicidad plena. Jamás noté una señal de duda o un gesto que me advirtiera sobre este final tan repentino. Había proyectado un futuro a su lado, confiando en que este año sería el mejor de nuestras vidas. Ahora me encuentro repasando cada conversación, buscando un error que justifique haberme dejado así.

Lo que más me duele es que con mucha ilusión alquilé una casa de playa para disfrutar juntos los fines de semana. Imaginaba nuestras tardes frente al mar, descansando del ruido de la ciudad y fortaleciendo nuestro amor. Ahora la casa está ahí, lista y pagada, pero el silencio de sus habitaciones me resulta insoportable.

Me siento solo, con una tristeza que no sé cómo aliviar. Mis amigos me invitan a salir, pero la idea de ver el sol brillar sin ella me quiebra. No sé qué hacer con tanto espacio sobrante ni cómo enfrentar los meses de calor que vienen. Es difícil aceptar que el año que debía ser de unión, comenzó con la soledad más amarga. ¿Cree que debería buscarla para que vuelva conmigo?

CONSEJO

Querido Javier, es comprensible que te sientas devastado por una ruptura en una fecha tan simbólica. Tómate este tiempo para procesar tu duelo sin presionarte; el verano puede ser un espacio para sanar y reencontrarte contigo mismo en esa casa de playa, rodeado de amigos que te aprecien. No permitas que el final de una etapa opaque tu juventud ni las nuevas oportunidades que este año traerá para ti. Suerte.