Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Alfonso de 55 años, que nos escribe desde Breña.
Doctora Magaly, cada año es el mismo martirio. Apenas llega octubre, mi esposa quiere comer turrón prácticamente todos los días. Si intento hacerla entrar en razón, se molesta y me trata como si yo quisiera arruinarle la felicidad. No entiende que me preocupo por su salud y por los gastos que hacemos en esta época.
Mi esposa tiene sobrepeso y no puede consumir tanta azúcar. Además, sufre de las rodillas y esos kilos de más le provocan molestias. Por eso me preocupa verla comer turrón con tanta frecuencia. Yo le digo que puede darse un gusto de vez en cuando, pero ella se enfurece y asegura que octubre es para disfrutar de esta tradición.
El problema es que tampoco se conforma con comprar una sola marca. Quiere probar todas las que salen al mercado, desde las tradicionales hasta las nuevas versiones con diferentes sabores y rellenos. Al final, gastamos más dinero del que deberíamos y terminamos acumulando turrones en la cocina.
Me fastidia que no podamos conversar sobre el tema sin terminar discutiendo. Doctora, ¿cómo puedo ayudar a mi esposa a controlar su consumo de turrón sin que sienta que quiero quitarle uno de sus mayores gustos? ¿Estoy exagerando al preocuparme tanto por su alimentación y por el dinero que gastamos? Quisiera que disfrutara de octubre sin poner en riesgo su bienestar ni convertir cada compra en motivo de pelea.
CONSEJO
Estimado Alfonso, tu preocupación por la salud de tu esposa es comprensible, pero evita asumir el papel de quien le da permiso para comer. Conversen sobre cómo disfrutar de esta tradición con moderación. Por sus molestias en las rodillas y el sobrepeso, sería recomendable que consulten con un médico. Acompañarla con respeto dará mejores resultados que los reproches.




