Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Lucero, de 29 años, que nos escribe desde Jesús María.
Doctora Magaly, le escribo porque mi relación se cae a pedazos. Mi novio es administrador y lleva seis meses sin conseguir un empleo estable tras ser despedido. Al inicio yo trataba de apoyarlo pagando las salidas, pero ahora su orgullo lo está consumiendo. Siento que cada moneda que pongo sobre la mesa es un golpe directo a su propia dignidad.
Él se ha vuelto huraño y cualquier invitación de mi parte termina en una amarga discusión. Antes aceptaba mi ayuda con gratitud, pero ahora le molesta que yo asuma los gastos comunes. Yo tengo un buen trabajo y gano lo suficiente para sostenernos en esta mala racha. Sin embargo, mi deseo de ayudarlo es interpretado por él como una forma de menosprecio.
Me duele verlo frustrado frente a la computadora mandando currículos que nadie parece responder. Intento darle ánimos, decirle que su valor no depende de un sueldo, pero mis palabras sobran. La tensión entre nosotros es constante y el silencio se ha vuelto nuestro compañero más habitual. Extraño al hombre seguro de sí mismo que me enamoró.
No sé cómo acercarme sin que se sienta herido o cómo proponerle soluciones sin que explote. Lo amo y quiero ser su compañera en las buenas y en las malas, pero él no se deja. Temo que el desempleo termine por destruir lo que con tanto esfuerzo logramos construir juntos. Necesito saber cómo salvar nuestro amor.
CONSEJO
Querida Lucero, el desempleo suele afectar profundamente la identidad masculina y el orgullo de pareja. Es fundamental que conversen en un momento de calma, no sobre el dinero, sino sobre cómo se siente él emocionalmente. Hazle saber que son un equipo y anímalo a buscar ayuda profesional si la frustración persiste. Suerte.




