Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Luciana, de 33 años, de Rímac.
(33 años, Rímac). Doctora Magaly, estoy muy preocupada por mi amiga Valeria. Ella es simpática, divertida y siempre ha sido muy independiente, pero tiene una especie de patrón, siempre se enamora de chicos que no la tratan bien. No entiendo cómo una chica súper guapa, que además es inteligente, trabajadora y muy querida por todos lo que la rodean, siempre termina enamorándose de chicos que la hacen sufrir y que además no son tan atractivos.
Hace poco conoció a alguien nuevo. El tipo era poco atento y su forma de actuar dejaba más que claro que no le interesa esforzarse por mi amiga. Yo le advertía que había señales de alerta, pero Valeria lo veía todo con “ojos de amor” y justificaba cada actitud hiriente. Ahora ya empezó a pasar horas esperando mensajes que nunca llegan y disculpando comentarios que la hacen sentir mal, y yo la veo perder el ánimo y la confianza.
Lo más frustrante es que esto no pasa porque no sepa reconocer el desinterés, creo que porque insiste en engancharse con personas que no la valoran. Cada gesto mínimo lo interpreta como un gran detalle, olvidando que merece atención y respeto desde el principio. Me gustaría que aprenda a reconocer desde el inicio quién realmente merece su cariño. ¿Cómo puedo acompañarla sin presionarla y al mismo tiempo proteger mis emociones?
CONSEJO
Querida Luciana, es doloroso ver a una amiga repetir patrones que la lastiman, y tu preocupación es completamente natural. Apóyala escuchándola, recordándole que merece respeto y atención, y ayudándola a reflexionar sin juzgarla. Mantener tus límites mientras la acompañas le permite aprender a cuidarse sola y te protege de frustraciones innecesarias. Suerte.




