Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Verónica de 35 años, que nos escribe desde Los Olivos.
Doctora Moro, mi esposo tiene una memoria impresionante, aunque lamentablemente parece haberla entrenado con nuestras discusiones. Se acuerda de absolutamente todo lo que he dicho desde que estamos juntos y tiene una facilidad increíble para sacar mis errores justo cuando más le conviene.
Si le reclamo porque llegó tarde, me responde: “¿Y tú qué hiciste el 14 de marzo de 2023?”. Si le digo que nunca me ayuda con la limpieza, me recuerda aquella vez que lavó el baño completo. Incluso puede decirme qué llevaba puesto yo el día de una pelea que ocurrió hace cinco años. A veces pienso que mientras discutíamos él estaba tomando apuntes.
Yo ni siquiera recuerdo muchas de esas situaciones. Una vez discutimos porque dejó su ropa tirada y terminó recordándome una pelea que tuvimos cuando éramos enamorados. Me dijo hasta dónde estábamos sentados y quién nos había llamado por teléfono. Yo solo pude preguntarle: “¿Tú estabas esperando que algún día te lo reclamara?”.
Hace poco me dijo que no podía acusarlo de no cumplir una promesa porque él tenía “antecedentes”. Le pregunté qué significaba eso y me respondió que podía enumerarme cinco ocasiones en las que yo tampoco había cumplido las mías. Lo dijo tan serio que terminé riéndome.
El problema es que nuestras discusiones nunca terminan en el tema que las inició. ¿Cómo hago para que deje de convertir cada pelea en una auditoría de nuestro matrimonio?
CONSEJO
Querida Verónica, tener buena memoria no es un problema, pero usarla para sacar a relucir cada error del pasado impide resolver el asunto que tienen delante. Cuando aparezca un problema antiguo, intenta volver al tema inicial y dejar ese otro asunto para una conversación aparte. Tu esposo no necesita olvidar lo ocurrido, pero sí aprender que una discusión no es un examen de historia.




