Tras pasar los meses de verano alimentándose en las alturas de los Alpes en Suiza, las 70 alpacas (lama pacos) de los criadores Toni Luginbühl, Arnold Luginbühl y Uli Lippl descendieron este martes al ser guiadas de madrugada por una pastora para evitar el calor y ser trasladadas a una granja en Aeschi bei Spiez, donde pasarán el invierno.
El traslado se dio en el “alpabzug” o “desalpe”, un festival para trasladar vacas, ovejas y alpacas, estas últimas las más queridas por los lugareños.
Alpacas queridas
Las alpacas se han adaptado con éxito a los Alpes suizos, donde se crían tanto para la producción de lana como para el ecoturismo y actividades recreativas.
Desde hace años, granjeros en cantones como Valais y Berna han incorporado alpacas y llamas en las zonas de montaña.
A diferencia del ganado tradicional, son animales de fácil mantenimiento, ecológicos y consumen poco espacio y alimento.




