Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Hernán, de 51 años, que nos escribe desde Comas.
Señora Moro, cada año se repite la misma historia y ya estoy cansado de sentir que no tengo derecho a decidir sobre mi propio dinero. Cuando recibo mi gratificación, mi esposa inmediatamente me pide que se la entregue completa porque asegura que yo no sé administrar bien las finanzas.
Ella dice que lo hace por el bien de la familia, pero yo siento que me controla demasiado. Reconozco que en algunos momentos he gastado sin pensar, pero también considero que he trabajado muchos años para poder disfrutar parte de lo que gano. No me parece justo quedarme sin nada mientras ella decide qué hacer con todo el dinero.
Este año le dije que no pienso entregarle mi gratificación y desde entonces la situación en casa está tensa. Mi esposa me acusa de ser egoísta y de no pensar en nuestros proyectos. Yo entiendo que tenemos responsabilidades, pero también quisiera sentir que mi opinión importa y que podemos llegar a un acuerdo. Además, si fuera una persona egoísta no hubiera aceptado por años este acuerdo, sin embargo, mi pareja no reconoce el sacrificio que he hecho.
Lo que más me preocupa es que este problema termine afectando nuestra relación. No quiero que el dinero sea motivo de constantes discusiones, pero tampoco quiero seguir aceptando algo que me genera molestia. ¿Estoy siendo injusto al querer manejar una parte de mi gratificación? ¿Cómo puedo hablar con ella sin que esto se convierta en una pelea?
CONSEJO
Estimado Hernán, el dinero suele convertirse en un punto de conflicto cuando no existen acuerdos. Tu gratificación es fruto de tu trabajo, pero también forma parte de la economía familiar si tienen proyectos o responsabilidades compartidas. Eviten plantearlo como una lucha de poder. Conversen sobre cuánto dinero pueden destinar a gastos comunes y qué cantidad manejarás libremente. Suerte.




