Puno: Familiares de víctimas de las protestas de enero del 2023 exigen que el Ejército y la Policía no participen de la Festividad.
Puno: Familiares de víctimas de las protestas de enero del 2023 exigen que el Ejército y la Policía no participen de la Festividad.

Javier Cabello

La noche del martes asistí al cine para ver el documental Uyariy (Escuchar), del reconocido cineasta peruano Javier Corcuera Andrino (58). Los testimonios que recoge sobre la muerte de 18 personas en Juliaca durante las protestas contra el gobierno de la expresidenta Dina Boluarte, en enero de 2023, son conmovedores.

Todas las butacas estaban ocupadas y cuando comenzaron a aparecer las primeras imágenes de la cinta, sentí que retrocedía en el tiempo. Recuerdo aquella vez cuando me encontraba en la sala de redacción del diario y llegaban las noticias de los decesos ocurridos en inmediaciones del Aeropuerto Internacional Inca Manco Cápac. El corresponsal del periodico, presente en el lugar de los hechos, no dejó de llamar durante la tarde y la noche de aquel nefasto día para informar que la cifra de los fallecidos iba en aumento.

Con este documental, Corcuera apuesta por la memoria y por no olvidar las causas que dieron origen a la protesta. Para ello, conversa con familiares y testigos de los lamentables sucesos, con el objetivo de que sus voces perduren en el tiempo y no sean silenciadas.

Corcuera se caracteriza por tener una fina sensibilidad frente a los temas sociales que aborda en su filmografía, especialmente cuando el conflicto emerge y es tratado desde una mirada ética y humanista. Recuerdo que, hace más de veinte años, vi el primer largometraje de Javier Corcuera no en una sala de cine, sino en el mítico Paraninfo de la Universidad Federico Villarreal, ubicada en la avenida Nicolás de Piérola (exColmena), en el Centro de Lima. El documental La espalda del mundo, estrenado el año 2000 y centrado en tres situaciones de exclusión —social, racial y política—, me dejó la impresión de que Corcuera ya mostraba una mirada profundamente comprometida con problemáticas sociales.

En su más reciente película, Uyariy, Corcuera confirma su destreza en el manejo de los simbolismos, los silencios y una musicalización que, por momentos, se intensifica. A través de un viaje histórico, el filme conecta la represión actual con rebeliones pasadas, como la de Huancho Lima en Huancané (Puno), en 1923, para demostrar que estos abusos no son incidentes aislados.

“Es un homenaje a la lucha de los familiares del 9 de enero. En su lucha por justicia. La película viaja hacia atrás e invita a la reflexión en el país”, señaló Corcuera. “Durante una de las movilizaciones, un manifestante en Juliaca nos dijo: ‘Hace 200 años que nos matan’. Entonces entendimos que esto no es solo de ahora, sino que viene de siempre, desde que somos una República. Por eso la película también viaja hacia el pasado”, agregó el cineasta, quien asistió a la función el último martes para agradecer la masiva asistencia que viene teniendo el documental. Nos vemos.