La pubertad es una de las etapas de crecimiento más rápidas de la vida después del primer año. En pocos años aumentan la talla, la masa muscular, el volumen sanguíneo y la densidad ósea. Para sostener este proceso, la alimentación debe aportar suficiente energía y también proteína de buena calidad.
Las recomendaciones internacionales indican que los escolares en pubertad necesitan aproximadamente 0,9 a 1 gramo de proteína por kilo de peso al día. Por ejemplo, un adolescente que pesa 40 kg requiere cerca de 36 a 40 g de proteína diarios.
Lo ideal es distribuir la proteína en las tres comidas principales. Un desayuno con un vaso de leche y un huevo puede aportar unos 14 g. Un almuerzo con 100 g de pollo, pescado o carne aporta entre 20 y 25 g, y una cena con huevo, queso o menestras completa fácilmente el requerimiento.
Más que exceso de proteína, lo importante es variedad, regularidad y alimentos reales.




