Ni el pan ni el arroz “engordan” por sí solos. Lo que realmente influye es el contexto, es decir, cuánto se consume, con qué se acompaña y en qué momento del día. Son alimentos ricos en carbohidratos, importantes como fuente de energía, pero mal utilizados pueden favorecer un exceso calórico.
Por ejemplo, consumirlos en grandes cantidades, solos o junto a grasas, como pan con margarina en exceso o arroz frito, eleva fácilmente las calorías. En cambio, cuando se integran en platos balanceados con proteína, fibra y grasa saludable, su impacto metabólico es diferente, ya que generan mayor saciedad y mejor control de la glucosa.
En cuanto al horario, más que la hora en sí, importa el nivel de actividad. Si hay mayor actividad en la mañana o se realiza ejercicio, estos alimentos se aprovechan mejor como fuente de energía. En la noche, en exceso y con baja actividad, es más fácil que se acumulen.
Por ello, no se trata de evitarlos, lo ideal es aprender a utilizarlos de manera adecuada.




