La perimenopausia no es solo una transición, es una ventana de acción. Aquí los estrógenos fluctúan, pero aún hay margen para influir en cómo será tu siguiente etapa.
Si no haces ajustes, los cambios se amplifican y como consecuencia hay más grasa abdominal, menos músculo, mayor resistencia a la insulina y peor perfil lipídico.
Aquí la clave es anticiparte, porque lo que hoy es leve, mañana puede ser estructural.
En esta fase enfoca tus esfuerzos en proteger la masa muscular, mejorar la sensibilidad a la insulina y estabilizar tu metabolismo.
Y la pregunta del millón ¿Cómo? No se trata de dietas restrictivas más bien es una estrategia basada en alimentación adecuada a cada caso ejercicios de fuerza y hábitos saludables. Esperar a la menopausia para actuar suele ser llegar tarde.
Aquí no se trata de reaccionar, lo importante es prepararte para una mejor versión de ti.




