Muchas mujeres llegan a los 40 comiendo igual que antes… pero con colesterol más alto. ¿Qué pasó? No es solo la dieta, son las hormonas.
A partir de esta etapa, los niveles de estrógeno empiezan a disminuir. Esta hormona no solo regula el ciclo menstrual, también protege el corazón. Cuando baja, el cuerpo pierde parte de esa protección, el hígado produce más colesterol LDL (el llamado “malo”) y lo elimina con menos eficiencia.
Además, cambia la forma en que distribuimos la grasa. Aumenta la grasa abdominal, que está muy ligada a resistencia a la insulina y a la mayor producción de colesterol.
Por eso muchas mujeres dicen, “no he cambiado mi alimentación y mi colesterol subió”. Es real.
No se trata de comer menos, en estos casos lo ideal sería comer distinto en una nueva etapa.




