Sara Abu-Sabbah

Los humanos son el único mamífero que sigue consumiendo leche después del destete, y esto no responde a un capricho biológico, sino a factores culturales y evolutivos. En todos los mamíferos, la leche es el primer alimento porque aporta energía, proteínas, calcio y factores de crecimiento. Al crecer, el cuerpo reduce la producción de lactasa, la enzima que digiere la lactosa. En la mayoría de especies y en muchos humanos, esto marca el fin natural del consumo de leche.

Hace unos 8.000 a 10.000 años, con la domesticación de vacas, cabras y ovejas, algunas poblaciones desarrollaron una adaptación genética llamada persistencia de lactasa. Esta adaptación permitió aprovechar la leche como fuente segura de nutrientes y agua.

Hoy, consumirla en la adultez no es obligatorio, pero puede resultar útil. Lo importante es la tolerancia individual y el equilibrio dentro de una dieta variada. También existen alternativas equivalentes para quienes no la toleran o prefieren no consumirla.