Una pregunta común en casa es cuál es la porción de almuerzo que realmente necesita un escolar. La respuesta es que no existe una cantidad única, porque depende de la edad, el tamaño del niño y su nivel de actividad. Sin embargo, hay una forma práctica de calcularlo usando el método del plato.
La idea es que el plato tenga tres partes. La mitad debe estar llena de verduras, en presentaciones como ensalada, verduras salteadas o en guiso. Esto aporta fibra, vitaminas y ayuda a la saciedad.
Un cuarto del plato corresponde a proteína, que puede ser pollo, pescado, carne, huevo o menestras. Para un escolar suele equivaler a 80–120 gramos de carne o pescado, o ¾ de taza de menestras cocidas.
El otro cuarto es para carbohidratos como arroz, papa, camote, quinua o fideos. En general, ½ a 1 taza es suficiente.
Si el niño aún tiene hambre, puede repetir verduras o añadir fruta de postre. Más que obligar a terminar, lo importante es servir balance y respetar su apetito.




