Sara Abu-Sabbah

Los fitoestrógenos son compuestos naturales presentes en algunos alimentos que tienen una estructura similar al estrógeno. Aunque no son hormonas, pueden imitar de forma suave parte de su efecto en el cuerpo, por eso suelen estudiarse por su posible relación con la menopausia.

Se encuentran principalmente en la soya y sus derivados, como tofu, miso o bebida de soya, además de la linaza, semillas, legumbres y, en menor cantidad, cereales integrales.

De acuerdo a evidencia científica, en algunas mujeres ayudan a reducir los bochornos y mejorar el bienestar, pero su efecto es moderado y no todas responden igual. Depende mucho de la microbiota intestinal.

La recomendación suele ser empezar por los alimentos antes que por los suplementos. Incluir 1 taza de soya o entre 1 y 2 cucharadas de linaza al día puede ser suficiente y seguro en la mayoría de casos. Los suplementos recién se evalúan cuando los síntomas son más intensos, y siempre con orientación profesional, porque la dosis y el tipo de compuesto sí hacen diferencia.