Después de los 40, la salud bucal también cambia y no siempre se habla de eso. Algunas mujeres empiezan a notar sangrado al cepillarse, mayor sensibilidad, retracción de encías, boca seca o incluso la sensación de dientes más “largos” o con ligera movilidad.
Detrás de estos cambios puede estar la disminución del estrógeno, una hormona que también influye en el hueso que sostiene los dientes.
Además, cuando hay menos saliva aumenta el riesgo de caries y molestias al comer. Incluso la inflamación de encías puede hacerse más frecuente si existe estrés, mala calidad de sueño o dietas muy pobres en proteína, calcio y vitamina D.
La evidencia muestra que la salud oral también forma parte del envejecimiento hormonal femenino y merece atención desde etapas tempranas. Si notas sangrado frecuente, movilidad dental, sequedad oral o cambios en tus encías, no lo normalices. Un control odontológico preventivo y asegurar suficiente proteína, calcio, vitamina D y omega 3 puede ayudar a proteger tejidos y hueso oral.




