Sara Abu-Sabbah

Muchas mujeres notan que, de pronto, empiezan a despertarse sudando en plena madrugada, incluso cuando el clima no es caluroso. Este síntoma suele estar relacionado con los llamados “sofocos nocturnos”. ¿Qué está pasando? La caída de los estrógenos altera el centro de regulación de la temperatura en el cerebro (hipotálamo), haciéndolo más sensible. El cuerpo entonces activa mecanismos para enfriarse, como la sudoración.

Ahora, que sea frecuente no significa que tengas que resignarte. Desde la nutrición hay estrategias que ayudan, como evitar cenas muy copiosas, alcohol y cafeína en la noche, porque pueden intensificar los episodios. Una cena ligera con proteína, fibra y grasas saludables es lo mejor para estabilizar la glucosa. Alimentos ricos en fitoestrógenos, como la soya, pueden ser útiles en algunos casos.

Si los síntomas son intensos o afectan tu descanso, vale la pena evaluarlo clínicamente. Dormir bien también es salud metabólica.

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