Es una lástima que el escenario deportivo más importante del país, el Estadio Nacional, esté siendo usado como una chacra sin dueño. No es novedad que se le esté alquilando para eventos que no tienen nada que ver con el deporte, como son los conciertos masivos.
Seguramente estos shows representan un buen ingreso para los encargados de administrarlo, como sucede con el Estadio San Marcos.
Sin embargo, es momento oportuno para que las autoridades definan el uso adecuado y responsable del Nacional, priorizando el deporte, como el fútbol, pues es la Casa de la Selección, donde la Blanquirroja nos ha dado muchas alegrías.
Que la clausura sirva para adoptar medidas drásticas contra quienes incumplen los contratos y para priorizar su conservación. Es más, debería ser protegido como un monumento y abierto al público que quiera conocer sus instalaciones, como se hace en otras capitales, como Buenos Aires o Madrid. ¡Cuiden el estadio, por favor!




