Un estudio revela que, para el 2030, uno de cada cinco habitantes del mundo tendrá más de 65 años. Lo preocupante es que la mitad de ellos vivirá con obesidad. A esto se suma la pérdida natural de masa muscular y fuerza, conocida como sarcopenia. Cuando ambas condiciones aparecen juntas, se habla de obesidad sarcopénica, una situación que debilita el cuerpo, limita la movilidad y aumenta el riesgo de enfermedades cardiometabólicas y de muerte prematura.
En esta etapa de la vida, el objetivo no pasa solo por bajar de peso. Se trata de reducir la grasa corporal sin perder músculo ni afectar los huesos. Músculos y huesos tienen un mismo origen y se fortalecen al mismo tiempo. El movimiento activa y protege ambos tejidos, de ahí el conocido dicho “el que se mueve poco, se muere”.
Las estrategias más efectivas combinan una alimentación equilibrada con actividad física funcional. Desde el lado nutricional, se recomienda:
• Ayunos o miniayunos, conocidos como ayuno intermitente, que estimulan la autofagia y ayudan a reducir la grasa visceral.• Alimentos ricos en magnesio, vitamina D, proteínas vegetales y omega-3. Productos como la quinua, chía, kiwicha y linaza son grandes aliados para la salud muscular y metabólica.• Priorizar alimentos naturales y frescos, y dejar de lado el azúcar, los productos ultraprocesados y las grasas trans. Esto ayuda a mantener un metabolismo más estable y menos inflamado.
En cuanto al ejercicio, es mejor integrar caminatas, actividades con el propio peso corporal, la plancha o plank, estiramientos, yoga, Tai Chi y rutinas con bandas elásticas. El movimiento mejora la fuerza, el equilibrio, la postura y también el bienestar emocional.
Envejecer con salud sí es posible. Cada decisión diaria suma. Levantarse, moverse, comer bien y mantener hábitos que fortalezcan el cuerpo y la mente.
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