¡Habla, sobrino! El Fenómeno del Niño ya se puso en modo “vigilancia”, o sea, no hay emergencia todavía, pero la amenaza está rondando. Y justo ahora, cuando el agro y la pesca venían levantando cabeza. ¡Así no se puede, sobrino! Siempre que la cosa mejora, aparece algo a aguar la fiesta.

¿Y qué pasa si se confirma? La siembra se pone lenta, se altera la pesca, y cualquier huaico se lleva lo poco que hemos avanzado. El limón podría subir, el mango se malogra, y las carreteras colapsan como si fueran de cartón mojado. Todo eso ya lo hemos vivido en años anteriores con El Niño, La Niña y el Ciclón Yaku.

Por eso no hay que esperar a que el agua nos llegue al cuello. Necesitamos invertir de verdad en prevención: reforzar ríos, cuidar cuencas, preparar al agro y mantener la pesca monitoreada. No se trata de reaccionar corriendo cuando ya se mojó todo, sino de anticiparse. ¡Prevenir salva vidas y ahorra plata!

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