¡Sobrino! Hoy quiero hablarte de algo que es importante para todos y que, a veces, ni le damos bola, el agua. En Lima, que está en pleno desierto costero, el agua es más escasa de lo que pensamos, pero parece que no siempre la usamos como deberíamos. Mira, el promedio de consumo por persona está en 134 litros al día, cuando lo recomendable son solo 100 litros. ¡Nos estamos pasando de vivos!

Lo más loco es que no todos usamos el agua igual. En algunas zonas se gasta más, pero en otras, como no hay mucha disponibilidad, la gente tiene que cuidar cada gota. Y, claro, esto no solo afecta el agua que tenemos, sino también nuestra salud. Hay zonas donde el agua no es tan confiable y muchas familias dependen de fuentes informales que no siempre son seguras.

Entonces, sobrino, la solución está en que cada uno ponga de su parte. Si cerramos el grifo cuando no lo usamos, arreglamos las fugas y no derrochamos, podemos hacer una gran diferencia. ¡Cada gota cuenta!

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