¡Hola, sobrino! En estas elecciones de 2026, casi seis millones de jóvenes entre 18 y 29 años van a votar. Su participación es decisiva para definir el rumbo del país en los próximos años, aunque enfrentan grandes dificultades.
Mientras que el empleo para la mayoría parece recuperarse, los jóvenes siguen atrapados en el desempleo, el subempleo, la informalidad y los sueldos bajos. Uno podría pensar que exageran, pero los números muestran la realidad de frente.
Lo irónico es que muchos crecieron en un Perú que parecía avanzar: economía más firme, pobreza en descenso y mayores oportunidades de trabajo. Sin embargo, al llegar al mundo laboral, se encontraron con un país que ya no avanza, sino que cojea, en un ambiente que transmite más pausa que progreso.
Por eso es importante escucharlos, porque su situación refleja un problema que afecta a todos. Si esa generación pierde la esperanza y deja de creer en el futuro, el desafío será de todo el país. Cuando los jóvenes pierden horizonte, el futuro se estrecha para todos.
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