Bolivia ve una lucha entre dos poderes enfrentados en las calles: el organizado por la COB a la cabeza y el del Gobierno apoyado por policías y militares. EFE/ Gabriel Márquez
Bolivia ve una lucha entre dos poderes enfrentados en las calles: el organizado por la COB a la cabeza y el del Gobierno apoyado por policías y militares. EFE/ Gabriel Márquez

Con decenas de bloqueos de pistas y el cerco de las ciudades de La Paz y El Alto por obreros, campesinos y mineros que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, el Gobierno acusó de subversivos a sus opositores, en medio de saqueos y violentos enfrentamientos con las fuerzas del orden que ponen a Bolivia al borde de la guerra civil.

Mientras las protestas continúan, La Paz y El Alto -militarizadas- están casi sin alimentos y con el transporte público paralizado por los ataques a las unidades que circulan.

Comercios y bancos han cerrado sus puertas por la violencia en las calles de gran parte de Bolivia.

¿Rojos?

A la protesta liderada por la Central Obrera Boliviana (COB) se han unido organizaciones indígenas, campesinas y estudiantiles, así como los seguidores del expresidente Evo Morales, incluidos sus “ponchos rojos”, una especie de milicia que se prevé enfrente a policías y militares.

Ello se da en medio del excesivo uso de la fuerza contra los manifestantes y el reclamo en el Congreso de Argentina para que el gobierno de Javier Milei explique su envío a Bolivia de dos aviones Hércules con material para reprimir a quienes protestan contra el gobierno derechista por la escasez de combustible y el encarecimiento de alimentos, sobre todo del pollo.

¿Salida?

La Organización de Estados Americanos (OEA) analizará hoy la situación política de Bolivia en una sesión del Consejo Permanente, mientras el presidente Paz se niega a renunciar como piden sus opositores.

Mientras Iglesia y sectores sociales se ofrecieron como mediadores, el Gobierno amenazó con apresar a manifestantes.