Muchas mujeres alrededor de los 45 o 50 años empiezan con un dolor extraño en el hombro. Al inicio molesta al dormir, luego cuesta ponerse el sostén, peinarse o levantar el brazo. Muchas veces nadie relaciona esto con el cambio hormonal, pero sí existe una conexión.
El llamado hombro congelado es una inflamación y rigidez progresiva de la cápsula que rodea la articulación del hombro. Se ha visto con más frecuencia en mujeres durante la transición menopáusica, probablemente por la caída de estrógenos, que también afecta tejidos como tendones, músculos y colágeno.
Además, condiciones comunes en esta etapa como resistencia a la insulina, diabetes, inflamación crónica o alteraciones tiroideas pueden aumentar el riesgo.
El tratamiento debe ser médico y de rehabilitación, y desde la alimentación se recomienda asegurar proteína, omega 3, vitamina D y controlar el exceso de azúcar y ultraprocesados.




