Para justificar el inminente ataque de sus fuerzas sobre la República Islámica de Irán, a fin de derrocar al régimen del ayatolá Alí Jamenei, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que los iraníes están construyendo misiles ICBM que pronto alcanzarían territorio continental estadounidense.
Habló de misiles intercontinentales que pueden atacar territorio de Estados Unidos y en el Congreso se alzaron voces para poner en duda sus dichos.
Analistas recordaron cómo para invadir a Irak y derrocar a Saddam Hussein, exsocio de Washington, se alegó que tenía plantas de armas químicas y buscaba una bomba nuclear, acusaciones que eran falsas y eso se sabía en la Casa Blanca.
Acusación muy grave
En el momento más crítico de su discurso del Estado de la Unión, Trump advirtió que las bases estadounidenses en Europa están en peligro, ya que Irán posee misiles con alcance para impactarlas.
Trump aseguró que Teherán dejó de centrarse solo en el alcance de dos mil kilómetros (que cubre Israel y Europa) para desarrollar tecnología capaz de cruzar el océano Atlántico.
Usó ese “argumento”, no pruebas, para justificar el reciente despliegue del destructor USS John Finn y otros sistemas de defensa Aegis, presentándolos no como una agresión, sino como una medida necesaria para proteger las ciudades estadounidenses.
No hay razón
“No hemos escuchado una razón que justifique que ahora sea el momento”, sentenció el representante (diputado) Jim Himes, demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia, sugiriendo que la urgencia es más política o “electoral” para Trump que estratégica.
Es decir, buscan atacar a Irán por fones políticos.
Eso no solo aplica a Estados Unidos y las elecciones congresales de medio período, sino también a Israel, donde Benjamín Netanyahu busca atacar a Irán para evitar su destitución en medio de denuncias por corrupción.
Poder
Eso sucede mientras el portaaviones nuclear USS Lincoln se alista en Israel, en puerto de Haifa, para atacar a Irán.
Además, 12 aviones de combate furtivos F-22 Raptor estadounidenses aterrizaron en la Base Aérea de OVDA, al sur de Israel, para sumarse a la fuerza de ataque a lanzarse contra Irán.
En tanto, para defenderse, China entregará a Irán radares YLC-8B, que detectan y rastrean aviones de quinta generación (furtivos), como el F-22.




