El portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford, enviado al Mediterráneo esta semana como parte de la escalada militar para presionar a Irán, partió ayer de una base naval en Creta (Grecia) con destino a las costas cercanas a Haifa en el norte de Israel, a donde debe llegar hoy.
Su partida coincidió con el inicio en Ginebra (Suiza) de una nueva ronda de conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní, con la mediación de Omán.
Precisamente, ayer hubo un “avance significativo” en el diálogo y será reanudado “pronto tras consultas en las respectivas capitales (Washington y Teherán)”, publicó en la red social X el ministro de canciller de Omán, Sayyid Badr bin Hamad bin Hamood Albusaidi.
“Las discusiones a nivel técnico tendrán lugar la próxima semana en Viena”, indicó.
Docenas de aviones de guerra
Estados Unidos tiene más de una docena de buques de guerra en Oriente Medio: un portaaviones (el USS Abraham Lincoln), nueve destructores y otros tres buques de combate. Desde hoy habrá dos portaaviones con docenas de aviones de guerra y tripulados por miles de marineros.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado repetidamente a Teherán con nuevas acciones militares si no alcanza un nuevo acuerdo sobre su polémico programa nuclear, que Occidente teme esté destinado a construir un arma atómica, y que el régimen del líder supremo Alí Janenei ha negado en reiteradas ocasiones.
Irán ha advertido a Estados Unidos con bombardear sus bases militares en la región si es atacado.




