En su represalia a los ataques estadounidenses contra su territorio, que se iniciaron con el asesinato de su líder supremo, Alí Jamenei, la República Islámica de Irán dañó “cientos” de instalaciones de Estados Unidos (EE.UU.) en Medio Oriente, confirmó oficialmente el gobierno de Washington.
Un informe del inspector general del Departamento de Defensa de EE.UU., Platte B. Moring III, señaló que “los ataques iraníes dañaron y destruyeron cientos de edificios y estructuras en bases estadounidenses en Kuwait, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Omán y Jordania”.
Duros ataques
Tal informe y la Oficina de Presupuesto del Congreso revelaron que la guerra contra Irán ha provocado una severa escasez estratégica en el inventario de municiones de las Fuerzas Armadas estadounidenses, además de daños en cientos de estructuras militares distribuidas en ocho países de Medio Oriente y un costo financiero acumulado de 38 mil millones de dólares hasta el 1 de agosto último.
Irán ha golpeado y duro.
Golpe
Según el informe, los contraataques iraníes dañaron y destruyeron cientos de edificios en instalaciones militares en Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Irak, Omán y Jordania, obligando además a reubicar helicópteros de evacuación médica y a trasladar personal diplomático.
Las pérdidas aéreas de EE.UU. reportadas abarcan la destrucción total de cuatro cazas F-15 y 30 drones MQ-9 Reaper, así como averías operativas en un caza de última generación F-35, 12 aviones de reabastecimiento KC-135 y un avión de ataque A-10.
La destrucción del principal centro logístico de la Armada en Manama, Baréin, forzó incluso a trasladar el material para abastecerse en la isla Diego García.




