Ante 150,000 personas, en el santuario de Lourdes, en Francia, adonde millones acuden todos los años en peregrinación, el papa León XIV reclamó “penitencia” y “conversión” en un mundo que está mal, y que la Iglesia tenga valor de “sanar” por sus graves acciones.
En una misa en la pradera del santuario, celebrada este domingo, el papa León XIV condenó a las corrientes que “pretenden redefinir el valor de la vida humana ante la enfermedad, el sufrimiento o la vejez”.
El papa dijo que “el único obstáculo para la salvación es el pecado, el retraerse en sí mismo, ese rechazo a Dios que nos encierra en nuestras propias tinieblas”.
Mal
“La Virgen nos pide que hagamos penitencia, no solo por nosotros, que la necesitamos, sino también por los pecadores, por un mundo que va mal” y en que “el mal que sufre nuestra época proviene del corazón del hombre”, enfatizó León XIV.
Además, el papa reclamó a la Iglesia “tener el valor” de convertirse “para sanar las profundas heridas, las infidelidades y los dolorosos extravíos cometidos en su seno”.
A los enfermos presentes, León XIV les recordó que “son respetados plenamente, acogidos y transformados por el amor infinito de Dios”.
Más tarde, el papa rezó el rosario y participó en la procesión de las velas en la explanada de Lourdes junto con los peregrinos.




