Estados Unidos (EE.UU.) sigue aumentando su despliegue militar en el estrecho de Ormuz, salida estratégica del petróleo de Oriente Medio, mientras la segunda ronda de negociaciones con Irán para un acuerdo de paz parece reanudarse.
En las últimas horas se ha incorporado a la flota el portaviones “George H.W. Bush”, sumándose al “Abraham Lincoln” y al buque insignia estadounidense, el “Gerald R. Ford”, para consolidar el bloqueo al país persa.
Los tres portaviones forman parte de un dispositivo compuesto por una docena de buques de combate junto con más de 200 aeronaves y 15 mil marineros e infantes de marina desplazados a la zona para consolidar un cierre perimetral.
Además, Estados Unidos y los otros miembros del G7 subrayaron ayer su determinación para que Irán “no desarrolle ni adquiera nunca armas nucleares”.
Fuerte reclamo
En esa línea, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, instó a Europa a asumir un papel más activo en la crisis del estrecho de Ormuz y ha reclamado un “esfuerzo serio” por parte de sus aliados.
El jefe del Pentágono afirmó que el Viejo Continente lleva “décadas beneficiándose de la protección estadounidense”, tiempo que “se ha acabado”.
Mientras tanto, la Casa Blanca confirmó que este sábado viajará a Pakistán una delegación formada por el enviado especial, Steve Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner, para reunirse y dialogar con el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi.
Sobre este tema, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió el diálogo y pidió reabrir el estrecho de Ormuz “sin peajes”, subrayando que la prioridad es “negociar un fin duradero de la guerra” y garantizar la libertad de navegación.




