“No es nada fácil”, declaró Leonardo Suárez, un venezolano que despidió a su madre, su esposa, sus dos hijas y un sobrino, así como a la abuela de su mujer, víctimas de los devastadores terremotos del pasado 24 de junio.
En la localidad de Catia La Mar, en el asolado estado de La Guaira, Suárez homenajeó en una ceremonia fúnebre a sus familiares, quienes fueron cremados, y dedicó palabras sobre los mejores momentos que vivió con ellos.
Lo acompañaron unas cuarenta personas, entre ellas familiares de su esposa, que viajaron a La Guaira, desde Maracay, capital del estado de Aragua.
DESESPERACIÓN. La tensión después del doble terremoto aumenta entre los centenares de damnificados que aún no han sido reubicados y llevan diez días durmiendo en las calles.
Un grupo de vecinos bloqueó ayer la vía de acceso a Caraballeda, para presionar al Gobierno a que los reubique como había prometido. “¿Dónde está el Gobierno?”, gritaban desesperados.
En tanto, la cifra de fallecidos por el doble terremoto aumentó a 2954, mientras que la de heridos se elevó a 16,592.




