El museo de cera que funciona en las instalaciones del acuario de Río de Janeiro presentó una estatua de Pelé como parte de sus actividades conmemorativas por el Mundial 2026, que comienza la próxima semana en Estados Unidos, México y Canadá.

La estatua en cera de tamaño natural, que representa con gran fidelidad la imagen del tricampeón mundial, considerado en Brasil el mayor futbolista de todos los tiempos, exigió dos años de trabajos por parte de 20 artesanos de diferentes áreas de un taller especializado en Londres.

Con la presentación de la estatua de Edson Arantes do Nascimento, vistiendo una réplica fiel del uniforme de la selección brasileña que venció el Mundial de México 1970, el Dreamland Museo de Cera inauguró su “Galería de la Copa del Mundo”, dedicada a la competición en la que Brasil, con cinco títulos, busca su sexta copa.

En la misma galería del AquaRio, junto a la del atacante brasileño que murió en diciembre de 2022 a sus 82 años, hay estatuas del también brasileño Zico, mayor ídolo del Flamengo, y del argentino Lionel Messi.

Es igualito al “Rey Pelé”

El director del museo de cera carioca, João Paulo Silva, afirmó que el equipo del museo elaboró la estatua de Pelé a partir de una fotografía del futbolista en el Mundial de 1970 que él mismo escogió. Además, los productores utilizaron las medidas que tomaron al tricampeón mundial durante una visita a Barcelona antes de su muerte.

“Nos encontramos en Barcelona y demoramos entre cuatro o cinco horas con él, tomándole las medidas y fotografías para iniciar el proceso”, afirmó Silva en declaraciones a EFE.

Agregó que muchas personas trabajaron en la confección de la pieza para poder perfeccionar todos los detalles, incluso con opiniones encontradas sobre las dimensiones de sus piernas y hasta de sus nalgas.

“Hasta la zapatilla que el usaba de tamaño 39 fue respetada. La estatua viste un calzado de la propia fabricante Puma de tamaño 39, justamente para aproximarla al máximo al retratado”, dijo.

Los encargados de preservar el legado de “o Re” y la propia Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) supervisaron el proceso para garantizar un homenaje respetuoso y preciso.