Las mascotas envejecen más rápido que las personas y, casi sin notarlo, empiezan a cambiar. Ese paso del tiempo puede traer señales sutiles que vale la pena observar para acompañarlas mejor en esta etapa.

De acuerdo con María Lourdes Velarde, decana de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Científica del Sur, los dueños deben prestar atención a esta etapa. Señala que las mascotas mayores requieren controles frecuentes para anticiparse a posibles enfermedades.

ARTROSIS. En perros y gatos mayores, la osteoartrosis es frecuente y muchas veces se confunde con cansancio. Esta condición genera dolor, rigidez al levantarse y menor actividad. En gatos puede pasar más desapercibida, con posturas encorvadas o menor movimiento.

CORAZÓN. Las enfermedades cardíacas son comunes en perros, sobre todo en razas pequeñas, aunque también aparecen en las grandes. Al inicio no suelen dar señales claras, pero con el tiempo pueden presentarse tos persistente y menor tolerancia al ejercicio, por el deterioro de las válvulas.

HORMONAS. Entre los trastornos endocrinos destaca el hipotiroidismo, que puede causar apatía, aumento de peso, caída del pelo e intolerancia al frío. También aparece el síndrome de Cushing, asociado a exceso de cortisol, con acumulación de grasa, debilidad muscular e inflamación facial.

COMPORTAMIENTO. El deterioro cognitivo en perros mayores se manifiesta con desorientación, cambios en el sueño, irritabilidad y pérdida de hábitos. En gatos, el envejecimiento trae cambios de conducta como con menor interacción o mayor aislamiento, lo que requiere atención.

RIÑONES. En gatos, la insuficiencia renal crónica es una de las enfermedades más frecuentes en edades avanzadas. Puede presentarse con pérdida de peso, menor apetito y cambios en el consumo de agua o en la orina. Incluso en felinos sin síntomas se han detectado alteraciones urinarias asociadas a la edad.

CHEQUEOS. Las visitas al veterinario cada seis meses permiten evaluar el estado general. Se realizan análisis de sangre y orina, control del peso, revisión dental y evaluación cardíaca.

OJO AL DATO.

El dolor y la movilidad deben observarse de cerca. Dificultad para levantarse, subir escaleras o menor actividad pueden indicar problemas articulares.

SEÑALES. Menor actividad, variaciones en el apetito o el peso, alteraciones en el sueño o en el comportamiento como desorientación o aislamiento no deben pasarse por alto

CUIDADOS. La alimentación debe adaptarse a la edad, el peso y la condición de la mascota, siempre con orientación profesional. También se recomienda adecuar el hogar.