La vaca Veronika encontró una forma “innovadora, flexible y funcional” de alcanzar zonas de su cuerpo para rascarse con una escoba, en Austria, en una demostración más de que los animales son seres sintientes e inteligentes, algo que niegan quienes los comen.
Este comportamiento invita a reflexionar sobre las capacidades cognitivas del ganado, que en casos responde a su nombre y conoce rutinas de los humanos.
Este experimento, filmado por investigadores del Instituto Messerli de la Universidad de Veterinaria de Viena, muestra el uso “flexible” y “multiuso” de una herramienta por una vaca.
Tiene explicación
Para Alice Auersperg, del Instituto de Investigación Messerli para la Interacción Humano-Animal de la Universidad de Viena (Austria) y una de las “descubridoras” de Veronika, hay que empezar aclarando qué significa utilizar herramientas.
“En el lenguaje cotidiano parece simple, pero en cognición animal es un poco más complejo. Se trata del uso deliberado de un objeto como si fuera una parte del cuerpo para ejercer una fuerza mecánica sobre un objetivo”, describe.
Según esta definición, más estricta que otras que también maneja la comunidad científica, la vaca austriaca cumple los requisitos.




