A muchas personas les pasa, sin darse cuenta, que se hacen la misma cola alta, trenza o peinado tirante todos los días y luego notan que el cabello se debilita. No siempre es genética ni estrés, a veces es algo tan cotidiano como la forma de peinarse.
El doctor Yherson Mendoza, especialista en restauración capilar de Perfection Capilar, explica que la alopecia por tracción aparece por la tensión constante en el cuero cabelludo y puede avanzar si no se detecta a tiempo.
SEÑALES. Una de las primeras alertas es sentir dolor, tirantez o ardor después de peinarse. Esto suele pasar con colas muy altas, trenzas apretadas o peinados para el trabajo o gimnasio. Aunque parece algo normal, en realidad el cuero cabelludo está recibiendo estrés constante que, con el tiempo, puede debilitar el folículo.
ROMPIMIENTO. Otra señal es la aparición de cabellos más cortos o quebrados en la zona frontal o en las sienes. Esto se nota más en quienes usan extensiones, peinados muy tensos o baby hairs muy jalados. El cabello pierde fuerza poco a poco y empieza a romperse en las zonas donde hay más presión.
DENSIDAD. Con el tiempo, algunas zonas como las sienes o detrás de las orejas pueden verse con menos volumen. Esto ocurre cuando se repite el mismo tipo de peinado todos los días. El desgaste no es inmediato, pero sí progresivo, y muchas veces se nota recién cuando la pérdida ya es evidente.
Señales como molestias al peinarse, caída en zonas específicas o cabellos rotos en la línea frontal pueden indicar inicio de alopecia.
TEXTURA. El cabello puede volverse más fino, frágil o quebradizo cuando hay tensión constante. Si se suma el uso de calor o químicos, el daño se acelera.
CAMBIOS. El doctor Mendoza recomienda empezar por pequeños ajustes en la rutina diaria, como aflojar peinados o alternar estilos.
PREVENCIÓN. Evitar peinados muy ajustados de forma continua. Dar descanso al cabello y reducir la tensión permite mantener la densidad y salud capilar por más tiempo.
CUIDADO. El cuidado del cuero cabelludo incluye masajes suaves y atención a señales como dolor o tirantez. Estas prácticas ayudan a mantener los folículos activos




