El cabello en la ducha, en el cepillo o una cola cada vez más delgada suelen ser de las primeras señales que muchas notan durante la menopausia. Y aunque suele preocupar muchísimo, pocas saben que el cambio hormonal femenino puede afectar directamente el folículo piloso, la estructura donde nace el cabello.
Durante la transición menopáusica disminuyen los estrógenos, hormonas que ayudaban a mantener el cabello más tiempo en fase de crecimiento. Al bajar, el pelo puede crecer más fino, débil y caer con mayor facilidad. A eso se suman otros factores frecuentes en esta etapa como el estrés, mal sueño, dietas restrictivas y déficit de hierro, vitamina D, zinc o proteína.
Sí, el cabello también necesita nutrientes para formarse. De hecho, está compuesto principalmente por proteína.
Antes de gastar en ampollas o champús caros, vale la pena revisar si existe alguna deficiencia nutricional o alteración hormonal detrás de la caída.




