Desde Alto Shushani, una finca ubicada a 1,350 msnm en Oventeni, Ucayali, Ukaw Chocolate presenta un café de especialidad que busca poner en valor una taza, el territorio, las familias caficultoras y el conocimiento de la comunidad Ashéninka que forman parte de su historia.
“No queríamos simplemente comprar un café, ponerle nuestra marca y venderlo. Queríamos construir un producto que permita que el consumidor conozca Oventeni y entienda todo lo que existe detrás de esa taza”.
Con estas palabras, Guillermo Herrera, gerente comercial de Ukaw Chocolate, abrió la noche de lanzamiento del nuevo café de Oventeni. Una declaración que resume el propósito detrás de este proyecto: llevar a Lima un café, pero también la historia del territorio donde nace.
El café proviene de la finca Alto Shushani, ubicada a 1,350 msnm, en el centro poblado de Oventeni, Ucayali, y pertenece a la familia de Jhon Ramírez, caficultor que trabaja de manera articulada con miembros de la comunidad Ashéninka.
Hoy, este café ya puede encontrarse en las tiendas de Ukaw Chocolate en Barranco, Surquillo y Pucallpa, además de estar disponible para la venta en grano y molido en Lima. El proyecto también contempla su llegada próximamente a mercados internacionales como Canadá y Francia.

Mucho más que una taza
Llegar a Oventeni no es sencillo. El recorrido parte en Lima y continúa hacia Ucayali, hasta llegar a Atalaya. Desde allí comienza una travesía de aproximadamente ocho horas por una carretera que atraviesa la selva alta: caminos de barro, pendientes, puentes, cataratas y tramos donde el paisaje cambia a cada kilómetro.
El destino es el centro poblado de Oventeni y, finalmente, Alto Shushani, la finca de la familia Ramírez.
Ese recorrido es parte de lo que Ukaw quiso contar. Porque detrás de un café de especialidad existe un territorio, pero también personas que conocen la tierra, esperan los tiempos de la cosecha y trabajan para conseguir una taza capaz de competir en un mercado cada vez más exigente.
En Alto Shushani se cultivan diferentes variedades, entre ellas Robusta, Catuaí y Gesha. Esta última es una de las variedades más reconocidas dentro del mundo del café de especialidad y, bajo las condiciones adecuadas de cultivo, cosecha y procesamiento, puede alcanzar calificaciones sobresalientes en taza.
¿Por qué es importante la historia de Oventeni?
Jhon Ramírez, caficultor, ha desarrollado su trabajo cafetalero junto a la comunidad Ashéninka, cuya participación forma parte de esta cadena de valor.
Por eso, el lanzamiento del café de Oventeni propone una experiencia que busca acercar al público a ese origen.
En las tiendas Ukaw, el café se puede disfrutar mediante algunos de los métodos de filtrado más conocidos, como V60, Origami y Chemex. Pero la propuesta también se extiende a una experiencia de maridaje donde el café dialoga con ingredientes amazónicos y productos peruanos.
La experiencia incluye bombones elaborados con cecina y camu camu, así como combinaciones con café, macambo y pisco.
La coctelería también forma parte de la propuesta, con bebidas elaboradas junto a Pisco Fontana, marca que viene trabajando con reconocidos espacios gastronómicos del país.
La intención es sencilla, pero ambiciosa: que el visitante no solo tome un café de Oventeni, sino que pueda acercarse sensorialmente al territorio del que proviene.
Una historia que ahora puede verse y probarse
La ruta hasta Oventeni también quedó registrada en un documental realizado por Ukaw Chocolate: Oventeni: Ashéninkas, territorio y el café de la selva alta.
La producción acompaña al equipo desde Lima hasta Ucayali, Atalaya y finalmente Oventeni, mostrando el camino hacia Alto Shushani y el encuentro con la familia Ramírez y la comunidad Ashéninka.
El documental ya puede verse en YouTube y forma parte de una iniciativa que busca que el consumidor conozca qué existe detrás de una taza que, hasta hace poco, era prácticamente desconocida para el público limeño.
Porque un café de especialidad también puede ser una forma de contar un territorio.




