Por: Magaly Moro
magalymoro@grupoepensa.pe
Lucía (San Martín de Porres, 26 años). Querida doctora, le escribo porque la estrecha relación de mi enamorado con su madre me atormenta. Mis amigas ya no me quieren escuchar porque afirman que si lo conocí así, tan dependiente de su progenitora, debo aguantarme, pero yo no estoy de acuerdo con su forma de pensar. A Gustavo lo vi por primera vez en una fiesta y al estar entre copas me armé de valor para hablarle. Supongo que yo también le caí bien al instante, pues toda la noche nos la pasamos conversando.
Nuestra relación se fortaleció al pasar los meses, él era muy atento y cada vez que salíamos me sorprendía con algún detalle. Todo eso cambió cuando me presentó a su mamá. Al principio me juraba que ya no tenía dinero y yo lo comprendía, pero luego descubrí que cada vez que salía conmigo compraba algo para su madre. No quiero decir que eso esté mal, pero él se quitó la máscara y se presentó como realmente era: un hijo de mamá.
Nuestra relación ya no es la misma, ya que yo le reclamo que me muestre amor como antes y no con presentes, sino que me demuestre que le importo y que el mundo no gira alrededor de su mami. Gustavo no se presentó así y sé que a estas alturas de la vida no puedo cambiarlo, pero tampoco puedo dejarlo. Él me dice que debe engreír a su mamá porque ya está viejita, pero tiene 48 años. La señora es buena gente conmigo, pero sé que a mis espaldas envenena a mi novio. A pesar de todo, yo lo amo y quiero que nuestra relación funcione. Doctora, ¿qué debo hacer?
OJO CON ESTO:
Querida, debes hablar con Gustavo y así saber qué tan comprometido está él con la relación. Si no cambia, es hora de mirar a otro rumbo para poder ser feliz.
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