El café es el producto bandera que acompaña diariamente a miles de peruanos y que sostiene la economía de más de dos millones de personas en el país. De acuerdo a cifras del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), más de 220 000 familias cultivan este grano en 427 000 hectáreas repartidas en 16 regiones cafetaleras. Su esfuerzo lo ha posicionado como uno de los mejores del mundo; sin embargo, todo ese trabajo puede perderse en la etapa final: la preparación en casa.
Por ello, en el marco del Día del Café Peruano (28 de agosto), para rendirle justo homenaje a tan valioso producto agrícola, Eduardo Triana, gerente de producto para la región andina de Electrolux, explica que la elección de la cafetera, la cantidad de café, el tipo de agua y hasta la limpieza del electrodoméstico marcan la diferencia entre una bebida aromática, equilibrada y una taza demasiado amarga o aguada.
“A veces se cree que todo es responsabilidad del grano, cuando en realidad el problema suele estar en cómo se usa la cafetera. El agua demasiado caliente, una molienda que no corresponde al método de preparación o una máquina que no se limpia frecuentemente son los errores comunes, pero también los más fáciles de corregir”, remarcó el gerente de Electrolux.
Errores a evitar en casa
● Temperatura y calidad del agua equivocadas. Es mejor usar agua filtrada a una temperatura de entre 90°C y 96°C. Si la supera (100°C o punto de hervor), hierve directamente sobre el café, degradando los compuestos químicos naturales, eliminando su aroma y dejándolo sumamente amargo.
● Molido incorrecto para el método de preparación: Una molienda muy fina en cafeteras de filtro sobreextrae el café y lo vuelve amargo; una molienda muy gruesa en cafeteras espresso lo deja débil y con menos sabor. Actualmente, equipos modernos ofrecen filtros dedicados para café molido simple o doble, una cuchara medidora con prensador integrado para nivelar la molienda e incluso compatibilidad directa con sachets y un adaptador especial para cápsulas, garantizando la molienda exacta en cada formato.
● Cafetera sucia o con residuos: Los aceites que quedan en el filtro, la jarra o el portafiltro siguen oxidándose después del uso y, si no se limpian o reemplazan, pueden transferir sabores rancios a cada nueva preparación, incluso si el café es de alta calidad. Es recomendable limpiar la cafetera después de cada uso. Por ello, es mejor cafeteras con depósitos de agua y leche totalmente extraíbles para lavarse por separado de forma cómoda.
● Café mal almacenado: Una vez que el café se encuentra molido, inicia un proceso de degradación. Guardar el café molido en envases sin cerrar o cerca de fuentes de calor acelera la pérdida de aroma y potencia el amargor al momento de prepararlo.
● Proporción incorrecta de agua y café: Usar menos café del recomendado para “ahorrar” produce una bebida aguada, mientras que demasiado café por taza de agua resulta en una infusión amarga. Lo ideal es, por cada siete u ocho gramos de café, servir 100 mililitros de agua. En cafeteras automáticas, este error de cálculo manual puede ser evitado gracias a su panel táctil con 6 funciones de control que automatizan la dosificación de agua para espresso simple o doble, cappuccino y latte, garantizando un balance siempre perfecto.




