Durante años muchas personas con ácido úrico elevado o gota han recibido la misma recomendación: “deja el tomate”. Sin embargo, cuando revisamos la evidencia, la relación no es tan sencilla como parece.
Un estudio publicado en BMC Musculoskeletal Disorders analizó a más de 2,000 personas con gota y encontró que algunas identificaban al tomate como desencadenante. Al revisar otros estudios, un mayor consumo se asoció con niveles ligeramente mayores de urato. Sin embargo, el efecto fue muy pequeño y el estudio no demostró que el tomate causara gota.
Además, el tomate no es un alimento rico en purinas. Por eso, no lo eliminaría automáticamente. Primero revisaría factores con mucha más evidencia, como el alcohol, el exceso de peso, las vísceras y carnes en exceso, las bebidas azucaradas, la función renal y algunos medicamentos.
Si tienes gota, observa tus propios desencadenantes. Una asociación científica no debería convertirse en una prohibición para todas las personas.




