Una de las acciones más perjudiciales, pero también una de las más típicas dentro de un hogar, es el favoritismo entre hijos. Muchos padres evidencian su inclinación por uno de sus hijos, sin ser conscientes de todo el daño que provoca esta acción en el resto.
El principal peligro de las diferencias entre hermanos es que genera una rivalidad que, con el paso del tiempo, se convierten en sentimientos negativos. El odio y resentimiento puede ser una de las más graves consecuencias.
Es cierto que muchas veces un hijo se puede mostrar más obediente, empático y cariñoso con los padres, lo que puede despertar más sentimientos en el progenitor, sin embargo, ellos deben recordar que todos los hijos son diferentes y es vital hacerle saber a cada uno, lo valiosos que es.
Los padres deben amar sus fortalezas y también querer y aceptar las debilidades, cada uno va tener una personalidad definida y diferentes virtudes, y merecen ser tratados por igual con amor, respeto y valor.
Según un estudio de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), los hijos de padres que tuvieron un hijo favorito, presentan problemas emocionales no sólo durante la niñez y la adolescencia, sino también en su etapa adulta. Es decir, que los niños que no fueron los hijos favoritos en su infancia, tienen muchas posibilidades de convertirse en adultos dubitativos y con problemas emocionales.
Sin embargo, el problema no es sólo para los hijos que nunca fueron los favoritos. Los hijos favoritos tiene posibilidades de convertirse en adultos egocéntricos y con problemas de identidad. Ellos sufren o simplemente se ganan el rechazo de sus hermanos.
Así que tenlo presente.
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