En los últimos años, la luz roja ha ganado espacio en distintos tratamientos y ahora también despierta interés en la oftalmología. La fotobiomodulación utiliza determinadas longitudes de onda para estimular procesos celulares y se estudia en problemas como el ojo seco y la degeneración macular. La oftalmóloga Milagros Velazco Casapia explica en qué consiste.
ENERGÍA. La fotobiomodulación utiliza luz roja e infrarrojo cercano en dosis controladas. El estímulo puede actuar sobre las mitocondrias, relacionadas con la producción de energía celular, y se estudian sus efectos sobre el estrés oxidativo y la inflamación.
RETINA. La retina tiene una alta demanda energética porque sus células captan la luz y transmiten la información visual. Por eso se estudia si la fotobiomodulación puede estimular procesos celulares relacionados con su funcionamiento.
MÁCULA. La degeneración macular asociada a la edad es uno de sus principales campos de estudio. Algunos ensayos reportan mejoras visuales, pero la evidencia aún es limitada y no permite considerarla una cura.
SEQUEDAD. También se estudia en el ojo seco, sobre todo cuando hay disfunción de las glándulas de Meibomio. Algunas investigaciones reportan mejoras en síntomas y película lagrimal, aunque los resultados varían.
Dosis. La intensidad, la longitud de onda y el tiempo de exposición deben estar controlados. No cualquier lámpara de luz roja sirve para tratar los ojos.
Exámenes. Antes del tratamiento se evalúa el problema ocular. Según el caso, pueden solicitarse fondo de ojo, OCT o estudios de la superficie ocular y las lágrimas.
Alcance. La técnica muestra resultados prometedores, pero todavía hay diferencias entre estudios y protocolos. Su eficacia a largo plazo aún requiere más investigación.




