Para hacer la transición del erotismo a la acción, nada mejor que apelar a los pies. Para empezar, te diremos que los pies están conformados por alrededor de 15,000 terminaciones nerviosas. Por eso, friccionarlos ayuda a muchas personas, en especial mujeres, a alcanzar el orgasmo. Pero eso no es lo único que puedes hacer con ellos.
Se recomienda ir poco a poco. Se empieza por un masaje con cremas. Hay que limpiarlos delicadamente con una toalla húmeda y tibia, luego aplicarles loción y asegurarse de expanderla bien, de la planta al empeine, e incluso entre los dedos. Quien quiera ir más lejos, siempre puede masajear la espalda de la pareja con los pies.
Si de encender la libido se trata, nada funciona mejor que chupar el dedo pulgar con cierta presión. Es sumamente placentero, pues la zona baja de ese dedo está directamente relacionada con el sistema nervioso, mientras que al tocar la parte media se produce un estímulo sobre el sistema endocrino y las hormonas sexuales. Una versión más atrevida de esta práctica es el famoso '69', pero con los pies. ¿Cómo? Simplemente saboreando cada uno las extremidades del otro.
Las técnicas masturbatorias también tienen espacio para los pies. Usarlos para tocar los genitales es algo que pueden hacer ambos, pero con mucho cuidado para no dañar los órganos, que son muy delicados. Si después de hacer el amor, mientras se reposa o duerme, los pies permanecen en contacto, no habrá mejor señal de que la atracción es plena.

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