¿Quién es Lim Bances? Es la peruana cuya historia de lucha y trabajo inspiró al productor Tony Succar a componer a ritmo de salsa la canción “Lo bueno viene ya”, interpretada por Mimy Succar. Nació en Motupe y con mucho esfuerzo hizo realidad el “sueño americano”. A los 17 años viajó a Estados Unidos y, como muchos migrantes, trabajó en todo lo que pudo, desde vender ropa y perfumes hasta ser camionera. Si hay algo que la caracteriza es su energía. Nunca se rinde y a todo responde “Say yes” (digo sí). Hoy dirige su empresa de bienes raíces junto a su esposo y tiene una fundación que ayuda a migrantes.
- ¿Cómo surge el contacto con Tony Succar y su familia?
La familia Succar ha sido una bendición para mí porque siempre he querido plasmar mi historia en una canción para dejar un legado. Quiero que mis hijas y nietos se motiven y vean que, si yo pude llegar a este país y lograr todo lo que he hecho, ellos también pueden. El contacto surgió tras asistir a varios conciertos de Tony Succar. Le conté mi historia de cómo llegué (a Estados Unidos) sin hablar inglés y construí un “imperio” en bienes raíces, y él se impresionó tanto que decidió que “sí o sí” debíamos hacer la canción para motivar a otros inmigrantes.

- ¿Participaste en la composición?
Sí, Tony me dio la oportunidad de ser la compositora de mi canción “Lo bueno viene ya”, que canta Mimy Succar. Quise plasmar la historia de esa niña a la que le hacían bullying, le decían feíta, negrita, que nunca iba a llegar a ningún lado. Pero esa fue la fuerza que me motivó a seguir avanzando y convertirme en la empresaria que soy.
- ¿A qué edad viajaste a Estados Unidos?
Llegué a los 17 años. No fue fácil. Como todo inmigrante, empecé trabajando en lo que se presentara. Mi padre viajó primero con mis dos hermanos mayores y unos años después regresó por nosotros. Él siempre fue un visionario que quería un futuro mejor para sus hijos.

- ¿En qué trabajaste antes de ser la empresaria exitosa que eres hoy?
Hice de todo: vendí ropa, perfumes y hasta manejé camiones, lo cual era un reto porque los hombres se burlaban de mí. También trabajé en el aeropuerto, primero coordinando la comida de primera clase y luego en el mostrador de boletos. Mi carrera en bienes raíces comenzó poco a poco después del 11 de septiembre (atentado a las Torres Gemelas).
- ¿Cómo fue tu entrada al mundo de los bienes raíces (Real Estate)?
Mi esposo y su hermano tenían 50 mil dólares ahorrados y les habían contado que comprando propiedades en subastas se hacía buen negocio. Me preguntaron si sabía de subastas de propiedades. Yo no sabía nada, pero apliqué mi filosofía del “Say yes” (decir que sí). Al principio fue difícil; en las subastas, que eran un mundo de hombres, me hacían pagar de más a propósito para que no volviera, pero yo persistí hasta que me gané el respeto de los demás.
- ¿Te costó hacer tu empresa?
Fue un gran desafío porque el inglés no era mi idioma principal y tengo deficiencia de atención. Fallé el examen de Real Estate seis veces y el de broker diez veces para poder abrir mi propia oficina, Lim Bances Realty. Mi fe y persistencia fueron claves.
- ¿En qué consisten tus empresas?
Actualmente manejamos seis empresas. Tenemos la oficina de Real Estate, una compañía de inversiones y la “Lim Bances Academy”, donde ahora se puede sacar la licencia de bienes raíces en español en New Jersey. También tengo “The Bances Foundation”, con la cual ayudamos a personas a salvar sus casas de la ejecución hipotecaria, apoyamos a veteranos y a niños con habilidades especiales en Chiclayo.
- Con tanto trabajo, ¿cómo es tu vida familiar?
Mi esposo es peruano, de Huancayo. Llevamos 33 años juntos y somos un equipo total; él me apoya en todas mis “locuras” y riesgos empresariales. Durante los primeros 12 años de mis hijas me dediqué totalmente al hogar, tengo tres hijas. Pero ahora que encontré mi pasión, trabajo en mis empresas; pero he aprendido a delegar para poder disfrutar los fines de semana con mi familia.

- ¿Qué es lo que más extrañas de Perú?
¡La comida! El arroz con pato y el cabrito; la sazón allá no es igual. También extraño Motupe; para mí, las mejores vacaciones son en mi tierra, donde fui completamente feliz.
- ¿Piensas dedicarte a la música o quizás a la política?
No, la música fue para dejar un legado y contar mi historia. En cuanto a la política, nada que ver. Mi meta actual es seguir ayudando a través de la fundación y conectar con más gente. Incluso me han sugerido plasmar mi vida en una serie de Netflix, y aunque parece una locura, ¡nunca digas nunca!
ALGO MÁS
En el videoclip de “Lo bueno viene ya” aparece por primera vez toda la familia Succar: Antonio, Mimy; y sus hijos Tamy, Tony y Kenyi.




