Elegir un perfume ya no tiene por qué significar quedarse con una sola fragancia. El layering, una técnica de origen árabe que consiste en combinar dos o más perfumes, viene ganando espacio entre quienes buscan personalizar su experiencia olfativa y crear aromas que reflejen mejor su personalidad. Más que mezclar fragancias al azar, la propuesta consiste en encontrar combinaciones que permitan descubrir nuevos matices y construir una firma olfativa propia.

Una de las claves para comenzar es elegir fragancias cuyos perfiles puedan complementarse. Algunas combinaciones buscan generar contraste, mientras que otras potencian características similares para construir un aroma diferente. La elección dependerá también del resultado que cada persona quiera conseguir y de la ocasión en la que planea usarlo.

“El layering abre una posibilidad distinta para experimentar con las fragancias, porque permite adaptar una combinación a los gustos, estilos y momentos de cada persona. No se trata de seguir una fórmula única, sino de probar, descubrir cómo interactúan los diferentes aromas y encontrar aquellas combinaciones con las que cada uno se sienta identificado”, comenta Catalina Pérez, gerente de Marketing de Natura, marca que presenta Essencial Safran.

¿Cómo empezar a hacer layering?

Para probar esta técnica toma en cuenta estos cuatro aspectos:

  1. Comienza con dos fragancias. Si es la primera vez que pruebas esta técnica, lo recomendable es no combinar demasiados aromas. Dos fragancias permiten identificar con mayor facilidad qué aporta cada una al resultado final.
  2. Prueba primero en la piel. El aroma puede variar según cada persona, por lo que es preferible probar la combinación directamente sobre la piel antes de utilizarla en una ocasión especial.
  3. Aplica menos cantidad de cada fragancia. La moderación es uno de los principales consejos para conseguir un buen resultado. Una menor cantidad de cada perfume permite que las diferentes esencias se integren de manera más natural.
  4. Cambia el orden de aplicación. Probar cuál de las fragancias se aplica primero permite descubrir diferentes matices y resultados a partir de una misma combinación.

Tres combinaciones para empezar

La experta propone empezar con mezclas que permiten explorar perfiles distintos según las notas que se junten. Por ejemplo:

  • Safran + Oud: una mezcla de carácter intenso, con un resultado más cálido y marcado.
  • Safran + Mirra: combina el carácter especiado del azafrán con las notas resinosas de la mirra, para un aroma más envolvente.
  • Oud + Mirra: une dos notas profundas y da como resultado una fragancia de mayor presencia y duración.

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