A los pocos días de que  empiezan a segregar un líquido espeso y pegajoso que empapa todo lo que les rodea. La baba en los más pequeños es producto de que en la mayoría de los casos, los recién nacidos aún no han aprendido cómo tragar. 

El mecanismo por el que el bebé traga la leche del pecho no es igual pues al mamar, él debe hacer un esfuerzo con los músculos de la boca y sabe que todo movimiento de succión debe ir seguido de uno de deglución.

Asimismo, el aumento en la salivación coincide con dos momentos clave en el crecimiento del niño:  y, más adelante, la .

Los dientes. Aunque el primero aún tardará unos meses en salir, a partir del tercer mes de vida se producen movimientos en los núcleos dentarios bajo su encía, lo que le causará irritación y molestia. La saliva actúa como un lubricante y contiene enzimas que luchan contra las infecciones. Por eso su producción de saliva aumentará cada vez que le salga un diente.

Las babas no generan molestias a los bebés, pero pueden irritar la zona peribucal, provocando una dermatitis, más grave en invierno por culpa del frío. Para evitarla, emplea una buena crema hidratante, especialmente formulada para esta zona y que crean una película protectora alrededor de la boca que actúa como aislante e impide la irritación, pues la baba resbala sobre ella.

Además, es recomendable que cuando se le seque la boca, el mentón y el cuello se use un babero absorbente para impedir que toda su ropa se empape. Por la noche, colocar una toalla bajo la sábana para que la ropa no esté siempre mojada.

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