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Esta modalidad además de beneficiar a la madre, impacta positivamente en el bebé  Así lo afirma el pediatra de la Clínica San Gabriel, Cesar Samame.

El galeno explica que cuando el bebé nace en un parto eutócico, es decir un parto normal, requiere de un periodo de adaptación que resulta ser un poco traumático. Por el contrario, el parto bajo el agua no le causa tensión porque ese ambiente y la temperatura le es totalmente familiar.

“El bebé se adapta progresivamente al ambiente, los sonidos y la luz. Esto ocurre porque pasa de un ambiente líquido, cómo es el fluido amniótico, a otro parecido que es el agua”, expresa Samame. 

Además, el contacto precoz (piel con piel) que experimenta la madre en los partos acuáticos contribuye en el éxito de la lactancia materna. 

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